martes, 6 de noviembre de 2012

La luz




Abrí los párpados poco a poco dejando que los rayos del suave sol atravesaran mis pupilas. En ese momento sentí aquel dolor insoportable que me hizo gritar al viento. Una aguja candente atravesaba mi cerebro; me quedé inmóvil, intentando acostumbrarme a esa tortura que surgió de repente.

Abrí los brazos queriendo asirme a la vida, solo encontré un vacío enorme, soledad infinita. Entonces llegó, primero una suave luz, un resplandor, un arco iris de colores al que nunca había tenido acceso. Después de esos días de incertidumbre comprendí que la operación había sido un éxito….. ¡¡¡ Podía ver !!!

Josefina López

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