martes, 6 de noviembre de 2012


He perdido el papel de mi vida, sentí, cuando la cruel onda de choque se llevó mi mejor poema, y tras ella, como no, venía el metro. Me subí. Lo busqué varias semanas en la estación, pero se había desvanecido con el viento de amnesia me lo había arrebatado de mis manos y de mi mente. Me saludó de pasada, un viento hermano del que me lo arrebató lo “pegó” al parabrisas del metro, para volverlo a leer y volverlo a olvidar. Y volvió a seguir su camino por los túneles, hice un vano gesto para agarrarlo.“Adieu” dije para mí

Antonio López

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