martes, 6 de noviembre de 2012

DECORACIÓN DE INTERIORES




La bala en la sien y la frente abierta como una flor. La trayectoria del proyectil ha atravesado mi córtex prefrontal. Intento escapar, huir, pero mis patas corren sobre un suelo inexistente, sobre una vertical imposible; los perros tiran, desgarran y arrastran mi cuerpo por la aromática jara, que todavía percibo, intensa y pegajosa. El disgustado cazador sabe que ha errado el tiro. Pero yo me alegro,  porque mi cabeza destrozada no adornará su salón.

Rafa

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